martes, 31 de julio de 2018

Fingí

He salido a flote de tantos prejuicios, que ya ni me reconozco como era antes de subirme a este barco. Perdí el rumbo y entre mareo y mareo, doné mi vida para darme una oportunidad en conocerme mejor una vez que me hubiese perdido a tiempo y sueldo completo. Ya ni sé hacia dónde me dirijo, aunque a decir verdad, dejé el timón minutos después de emprender este viaje. Me acostumbré a las mentiras, la falsa modestia e insistí una vez más en ser el viajero que me acompañaba, al no encontrar la gorra de capitán que llevaba puesta. Fingí una vez más y me amoldé a mi nueva vida. Parecía ser lo correcto y ser el camino fácil para ser feliz. Sólo lo aparentaba, porque por dentro estaba rota y echa mierda. Llegué a dudar de mis capacidades, mis virtudes y hasta de mí. Llegué a desconocerme. He llegado a pensar en más de una vez, si realmente supe alguna vez quién era yo. He perdido todo lo que tengo, y por cambiarme para ser aceptada a ojos de un cualquiera que no soy yo. Fingí de más y sin querer me eché de menos. Cambié la emoción por las apariencias, porque sólo así cambiaba mi dolor frente a las risas que se echaban a mi costa por estar abajo del barco, sin saber que se reían por la envidia que les comía por dentro al no poder disfrutar del viaje que estaba viviendo. Me olvidé de mi esencia en aquel bar de carretera por sentir la empatía que se olvidan en casa los extraños, conocidos y hasta mis amigos; erizándome la piel. Hice un trueque en la puerta de mi supermercado y esperé a que alguien me comprase el carisma con el que me vestía día a día a cambio de recibir la bendición del resto, mientras se dibujaba una delgada línea como sonrisa ante un cualquiera y fingir estar bien, porque llorar está penado en la sociedad y mejor, vamos a dar buena imagen, no sea que el resto se preocupe por nosotros. Por todo esto, sin darme cuenta, acabé vendiendo mi alma para recaudar lo suficiente como para adquirir una personalidad que me haga ser alguien en esta sociedad de mierda que ya nadie está dispuesto a escuchar más allá de su palabra.

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