sábado, 12 de noviembre de 2016

RealidApp

Siempre me he considerado alguien más curiosa de lo normal y con frecuencia me hago preguntas que no suele hacerse el resto. Tenía ganas de desconectar de todo y he ido a dar una vuelta por ahí. Esta vez no me he llevado la música conmigo como suelo hacer siempre que voy a correr o andar para distraerme de mis pensamientos. Esta vez, quería conectar con ellos viendo lo que me rodea. Inspirarme en la realidad. Supongo que para hacer algo con ella y ya me da igual si fotos, relatos o vídeos. A decir verdad, llevo ya varios días sin nada en mente y me empieza a preocupar. No hago más que pensar en si de verdad valgo para esto o la realidad que me gustaría vivir me queda demasiado grande.

Decidí darme un día y salir a tomar el aire. Sin nadie a quien molestar ni me molestara. Sin nada con lo que interactuar. Sin distracciones. Ni nada. Me recorrí varias calles de mi ciudad cuando me di cuenta de… algo. No sé cómo explicar lo que sentí en ese momento. Simplemente me empecé a dar cuenta de algo que se repetía allá por donde pasase. Pensé en mí y me di bastante lástima, afortunadamente.

Podrían ser las nueve de la noche cuando decidí dar una vuelta por las calles más abarrotadas de gente de mi ciudad. Había demasiado ruido entre todos y, puede sonar extraño pero apenas escuché una sola palabra en mi alrededor. Me acuerdo que de vuelta a casa para escribir aquella triste realidad me encontré con una pareja de enamorados de mi edad, sin mirarse entre ellos, sonriendo para sí después de haber leído el último Whatsapp que les habían llegado a cada uno de quien fuese. También me fijé que cada uno estaba en un extremo ─era un banco pequeño─ pero que a veces se miraban entre ellos comentando lo que estaban hablando con la otra persona que no estaba allí. Me paré en seco para poder observarlos con mayor atención pero sin causar molestias. Al poco tiempo, ambos se levantaron, ella se alzó en vuelo para abrazarlo, se dieron un beso y vuelta a empezar.

Para mi sorpresa, no fue el único caso, una vez entrado en el parque que había enfrente de mi casa me hizo contemplar la realidad que vi como si se hubiera congelado el tiempo, el ruido de la calle cada vez era menos soportable y ensordecedor; y, literalmente, todo ocurría a cámara lenta. En aquellos bancos del parque donde solía ver siempre que volvía del instituto, a niños jugando al balón entre ellos; ya no era así. Había un grupo de niños de los que algunos estaban sentados en el banco y otros tanto de pie. Parecía que mantenían algún tipo de conversación entre ellos, pero la mayoría tan sólo chateaba con alguien que no estaba allí; otros, por inquietud o aburrimiento, se limitaban a mirar la hora en el móvil. Otros, simplemente esperaban callados a que les llegase una nueva interacción al WhatsApp para volverse a conectar.


Hay un montón de ejemplos más que podría contar ahora mismo, pero creo que tú, posible lector de mi blog, ya te puedes hacer una idea de lo que pretendo expresar con este breve relato. No me entra en la cabeza cómo las tecnologías nos empiezan a controlar poco a poco. Cada día me voy dando cuenta de la realidad que nos intentan vender en la serie de televisión "Black Mirror" en la que cada capítulo se centra en una determinada herramienta de la realidad: realidad virtual, memoria visual, adicción a los dispositivos móviles, la viralidad, etc. y desde los cuales, nos hacen ver que tampoco estamos tan lejos de conseguir vivir en esas condiciones. A diferencia de mucha gente, personalmente no creo que sea una serie bastante pesimista ni tampoco veo que lo lleven al extremo.


"Es irónico como las pantallas táctiles nos han hecho perder el tacto"

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