lunes, 8 de agosto de 2016

¿Una solución?

La vida está llena de años de experiencias, o solamente de años, en los que hay una lágrima, una sonrisa y una emoción; un temor, un miedo. Una pelea, una herida, una cura, un castigo e incluso, a veces, una recompensa o un premio. Una idea, un proyecto, una ilusión. ¿Cuántas canciones hemos podido escuchar hasta ahora? ¿Cuántas veces has sentido amor, odio o deseo hacia alguien como la indiferencia hacia nadie en particular? Nos enseñan a hablar, escuchar, oír y decir, y por ese orden. Pretenden que aprendamos a callar e ignorar lo que a ellos les conviene justo cuando les interesa a la mayoría. Sentir y padecer. ¿Cuántas veces has follado ya? ¿Cuántas decisiones has tomado tú? Todos buscan una cifra a cada pregunta, mientras yo sigo buscando una solución a esta pobre sociedad. Me enseñan a decir que dos más dos son cuatro sin acordarse de por qué es así. Me dicen que tengo que saber justificar mis respuestas porque sino me resta 0,5 de no haberla completado sin antes justificarse ellos cuando les hago la misma pregunta y no saben qué responder. Dos, seis, ocho, veinticuatro. Qué importa el resultado si éste seguirá siendo la solución correcta a nuestro problema sea cual sea la respuesta. Tampoco hay que buscarle el sentido a la vida para poder disfrutar de ella.


Empieza a vivir más cada momento y deja de pensar en cuándo será el momento adecuado para esperar a vivirlo. La vida es un momento que sólo tú decides si vivirlo o que sea éste el que te viva a ti. Igualmente, que para vivirla seamos nosotros sus protagonistas. Piensa, sueña, ríe y haz todo aquello que te haga feliz aunque para el resto seas un bicho raro.


Vivimos en una sociedad sistemática, en donde no hay explicación lógica para cambiar sus normas.  

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