sábado, 23 de julio de 2016

¡Mierda!

¡Mierda! ─ Grito.

Ups… no debería haber escrito eso. Qué van a pensar de mí la gente que me lea ─ Pienso, mientras me voy subiendo los pantalones.

Bah, qué importa. Dices que es la inspiración, que te ha venido justo ahora y listo. ¿No es eso lo que suelen hacer todos los escritores? Hablan de sus problemas, idas y venidas, sus paranoias y gilipolleces que a nadie le interesa porque ya se tiene suficiente con lo de cada uno pero se venden. ─ Me quedo absorta en mis pensamientos por un minuto hasta que llaman a la puerta y me despierto.


*Abro el grifo del lavabo, me echo jabón en las manos y me enjuago mientras se humedecen en el agua*



Apenas soy capaz de escribir nada y a pesar de que me muera por hacerlo me siguen faltando las palabras para contar una buena historia. A veces me da por pensar que mi capacidad de expresión está mermando cada vez más y no tengo talento para ello, pero otras simplemente me digo a mí misma que no tengo nada que contar. Es más, esto hasta quizás sea un relato más para la colección. Sí, lo sé. Sé perfectamente que puede que no sea muy agradable de leer pero últimamente es lo más interesante que me ha pasado y pueda contar. Además, a pesar de todo, es un lugar más del mundo tan digno y respetable como otro cualquiera, a pesar de ser un poco desagradable.

Supongo que es allí a donde voy cuando me encuentro mal, tengo ganas de llorar o simplemente vuelvo con más alcohol que sangre en mis venas de una noche de fiesta. Cuando me dan ataques de ansiedad por no comer lo "suficiente" de querer más y luego me arrepiento de haber comido en exceso. Supongo que ya sabréis dónde encontrarme cuando no me soporto ni yo de la rabia que siento o incluso cuando me obsesiono tanto con mi cuerpo que hasta mi espejo me llama gorda. O simplemente esté allí porque necesite estarlo de verdad.


Aunque eso nunca lo sabrás.




Salgo del baño y apago la luz. 

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