martes, 26 de abril de 2016

No me leas

¿Por qué nunca hacemos caso a lo que se nos dice? Siempre tenemos que llevar la contraria con tal de satisfacer nuestro deseo, o simplemente por sentir el placer de que otro no se salga con la suya al "poseer" la razón. Sobre todo cuando nos advierten algo que nos sirve para concienciarnos del mal ajeno, y rectificar antes de tiempo, teniendo la oportunidad de no pasar por la misma situación. Me explico, si yo ahora te digo que no vas a encontrar absolutamente nada en este artículo y, por lo tanto, te digo desde ya que lo dejes; tú, probablemente, pierdas más el tiempo y me seguirás leyendo hasta la última palabra, pudiendo ser la desconfianza que nos dan en cuanto nos dicen algo parecido. Pero no lo tomes como ejemplo precisamente, al fin y al cabo, si éstas leyendo estas líneas será porque no has hecho caso al título.

Además, por muy ejemplo que hubiera sido, seguiría siendo verdad. No vas a encontrar nada, ni porque me leas entrelíneas (e incluso cuando yo no mire) pero, tenemos la habilidad de hacer de lo más simple lo complicado, ya que cuando más simple nos parezca más difícil nos resultará creérnoslo. Es decir, por mucho que intentes dividir una molécula de tres átomos en cuatro, no conseguirás absolutamente nada. Porque el siguiente paso será que no exista y, por tanto, para ti, supondrá una pérdida de tiempo. Toma conciencia de la propia realidad, la cual es la importancia que se le dé a la materia en cuestión. Por ejemplo, en el caso de que alguien te proponga un plan, y sólo te dé rodeos, probablemente su plan sea que pierdas el tiempo porque no tiene un beneficio para ti sino para él; pero sí, un objetivo para ti, que te pierdas ante él para que "te ayude y creas que le debes algo" como, puede ser el caso de los políticos, ellos crean problemas para luego darte la solución y, tú, como buen pez que vive en el agua, picas el anzuelo. No pierdas el tiempo ante alguien que sólo busca tu tiempo, ya que lo único que te quiere vender es un producto imaginario.

En este caso, ya te lo avisé. Espero que no te haya importado perder mucho tu tiempo conmigo, y mis letras, porque no creo que pueda devolverte tu atención. Aunque, sea un texto casi en blanco, ha merecido la pena llegar hasta el final ya que, al menos, ya sabes que mejor será perder el tiempo para no volverlo a perder más adelante. El tiempo valdrá oro pero tu vida, millones. Podrás perder un segundo de tu vida en saber cuánto de mal lo has hecho, pero llegas antes de lo previsto a la meta. Y ten por seguro que, hasta una simple mota de polvo, tiene mucho más significado y sentido que algunos detalles pero, en cambio, habrá que vivirlos todos para saber cuánto de interesante es nuestra vida. Tan sólo queremos llegar al final para ver si lo que nos han dicho antes, es verdad. Y yo, me sigo preguntando si con la vida ocurre lo mismo.

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